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Temperatura Ideal para disfrutar del Jamón Ibérico

Hay una particularidad del jamón ibérico que, en caso de obviar, podría arruinar esa cena con amigos que con tantas ganas estabas preparando: la temperatura a la que debes servirlo. Porque no solo es importante este factor en la conservación del jamón, ¡sino también al consumirlo! Es crucial saber en qué momento la grasa del jamón tiene su temperatura óptima de fusión, porque esto puede marcar totalmente la diferencia. Sigue leyendo, porque te lo vamos a contar todo para que le saques siempre el máximo partido a tu jamón. 

lonchas de jamón recién servidas a temperatura ambiente

Temperatura óptima de consumo 

Comencemos por lo más importante: ¿a qué temperatura se debe consumir el jamón ibérico? No hablamos de la temperatura de conservación, o de a qué grados concretos tiene que estar el jamón en la nevera, sino de a qué temperatura exacta debe estar al servirlo en el plato. Lo ideal es que hablemos de entre 20 y 22 ºC, puesto que es en ese momento cuando el jamón comienza a liberar todos sus olores. Y, además, la grasa se funde de una forma sin igual, consiguiendo así una textura suave y una auténtica explosión de sabores. 

En caso de que se intente consumir el jamón a una temperatura inferior a esta, nos encontraremos una desagradable sorpresa: la grasa se habrá solidificado. Esto afectará de forma negativa tanto al sabor como a la textura, e incluso al aroma. La textura será mucho más sólida, el sabor no alcanzará esas cotas que antes habíamos mencionado, y ni siquiera el aroma tendrá la fuerza que pudiéramos esperar. 

Pese a que hablemos de esta temperatura de consumo, la de conservación es diferente. Se recomienda que un jamón se mantenga alrededor de los 10 y los 15 ºC, además de estar en una zona seca y fresca, puesto que así no se deteriorará. 

Jamón loncheado al vacío 

¿Y cuando hablamos de un jamón que tenemos en la nevera, previamente loncheado? En ese caso, debes saber que el proceso es extremadamente sencillo: basta con que lo saques, al menos, media hora antes de consumirlo. Aunque este lapso dependerá de la temperatura a la que estés en ese momento, puesto que no tardará lo mismo en templarse si es verano que si es invierno. 

Lo ideal es que saques el paquete de lonchas unos quince minutos antes de consumirlo, y dejes que empiece a calentarse poco a poco. Verás cómo el jamón comienza a sudar, y empieza a exudar esa grasa que tanto valoramos. En el momento en el que veas que puedes despegar cada loncha de forma sencilla, sabrás que puedes emplatarlo y disfrutarlo. 

Puede que te parezca una pérdida de tiempo, pero en cuanto veas la diferencia que hay entre consumirlo sin haber esperado y habiéndolo hecho, ¡comprobarás que merece la pena!  

Jamón colgado o en jamonero cortado al momento 

Cuando tienes un jamón en un jamonero, o colgado, no tendrás que esperar para consumirlo, puesto que hablamos de una pieza que ya estará a temperatura ambiente. Es cierto que, en ocasiones, esa temperatura puede ser superior o inferior a la que hemos señalado como recomendable, pero, aun así notarás que la grasa del jamón tiene ese sabor y esa textura que buscamos. 

Lo que es importante en estos casos es almacenar bien el jamón. Es decir, tapar la pata con un trapo seco, mantenerlo en una zona seca y fresca, y, sobre todo, alejado del sol. Porque no hay nada que provoque más el deterioro de una pata de jamón que la luz directa del sol. Si haces esto, y sigues todas las medidas de conservación óptimas, no tendrás problemas en caso de que quieras consumir las lonchas conforme las vayas cortando. ¡No tendrás que esperar absolutamente nada! 

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Signos de deterioro en el jamón 

Es imprescindible conocer los posibles signos de deterioro del jamón, sobre todo si quieres consumirlo fresco y con las mejores propiedades organolépticas. Y, para prevenir posibles problemas, lo mejor es estar siempre a tanto de cualquier problema que pudiera haber, como aparición de moho, cambios en los olores o en las texturas, o incluso zonas resecas. También debes revisar texturas pegajosas, puesto que pueden indicar que el jamón ha estado sometidas a temperaturas que han perjudicado la calidad de la carne.  

▶️ Enfermedades del jamón

Como conclusión, debes quedarte con que la temperatura del jamón es fundamental en toda la experiencia culinaria, ¡y que debes seguir a rajatabla todas las pautas! Porque marcará totalmente la diferencia a la hora de consumirlo, y es algo que agradecerás notablemente.