Última actualización: 30/09/2025
La alimentación del cerdo ibérico es un factor fundamental que determina por completo la calidad del producto que luego se obtiene de este. Es más, los cerdos ibéricos tienen diferentes denominaciones, dependiendo de cuál sea la alimentación que haya seguido. Porque de esta depende la cantidad de grasa infiltrada, su sabor, su textura… Y, por supuesto, marcará por completo nuestra experiencia como comensales. Hoy queremos contártelo todo sobre este tema, así que quédate con nosotros y sigue leyendo.

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Qué come un cerdo ibérico
El régimen alimenticio que siga un cerdo depende, en buena medida, de la categoría en la que posteriormente vayamos a encuadrarlo. Podemos distinguir entre:
- Cerdo de bellota 100 % ibérico.
- Cerdo de bellota ibérico.
- Cerdo de cebo de campo ibérico.
- Cerdo de cebo ibérico.
Aunque cada uno cuenta con sus propias particularidades, todos ellos pertenecen a la misma raza. Pero, como hemos señalado antes, son la prueba viviente de que la alimentación hace que el sabor del jamón cambie por completo. Vamos a ahondar en cada una de estas categorías, para que así puedas diferenciarlas y seleccionar en cada momento cuál es el jamón que prefieres.
Cerdo de bellota 100% ibérico
El cerdo de bellota 100 % ibérico es el más valorado ahora mismo, tanto por la grasa infiltrada como por su jugosidad. Su alimentación se basa por entero en bellota y distintas hierbas; son animales que se crían en la Dehesa, y que pastan con total libertad por un amplio espacio. Al estar constantemente andando y realizando actividad física, sus músculos se desarrollan mucho más y su sabor cambia por completo.
Deben cumplir sí o sí con dos requisitos fundamentales: deben ser 100 % ibéricos, y alimentarse de forma exclusiva de bellotas y pasto. Viven una etapa de engorde en lo que se conoce como Montanera, que va desde los meses de octubre a marzo, y es ahí cuando alcanzan su máximo tamaño. Su punto fuerte es la alta cantidad de grasa infiltrada que tienen, que se convierte en una estupenda fuente de ácido oleico.
Cerdo de bellota ibérico
Pasamos ahora a hablar del cerdo de bellota ibérico que, en este caso, no es necesario que sea pura raza. Es decir, que podemos encontrar mezclas con otras razas. El único requisito es que sea siempre, al menos, un 50 % de raza ibérica.
Continúan pastando de forma libre en la Dehesa, así como engordando en la conocida etapa de la Montanera. Y si bien es cierto que aún ofrecen una buena infiltración de grasa, hablamos de una carne algo menos intensa que cuando es 100 % ibérico. Es por eso por lo que obtiene otra certificación diferente, para que, como compradores, podamos conocer su raza y su procedencia.
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Cerdo de cebo de campo ibérico
El cerdo de cebo de campo ibérico sí que se diferencia notablemente de los dos anteriores, puesto que sigue un sistema que se conoce como mixto. En este caso, combina la alimentación propia de la Dehesa con piensos. Y es que no consumen solo bellotas, aunque sí que tienen acceso a pastos y pueden hacer ejercicio de forma más o menos libre.
Frente a los dos que hemos mencionado, en este caso se cría en una especie de semi-libertad, e incluso puede pasar temporadas encerrado. Además, su etapa de engorde se da a lo largo de todo el año, independientemente de la Montanera. Podemos notar diferencia en la carne, puesto que tiene una menor cantidad de grasa infiltrada.
Cerdo de cebo ibérico
Por último, no podemos dejar de mencionar el conocido como cerdo de cebo ibérico. Este es totalmente diferente al primero que hemos mencionado: no solo no es 100 % ibérico, sino que, además, se crían en granas intensivas y se alimentan exclusivamente de pienso. Esto afecta a la grasa infiltrada de forma negativa, puesto que encontramos bastante menos. Su sabor cambia por completo, y pierde intensidad tanto por la alimentación como por la raza. No alcanzan la misma calidad que los cerdos que son totalmente alimentados de bellotas, pero continúan siendo un auténtico manjar. Y, además, son bastante más asequibles.
Tipos de bellotas de las que se alimenta un cerdo ibérico
Hablamos de bellota normalmente de forma generalizada, pero hay diferentes tipos de estas. Y puede influenciar en el sabor final del jamón que consumimos. Las más conocidas son las bellotas de las encinas, del alcornoque y del quejigo. Las dos primeras son las más comunes, y son ricas tanto en grasas como en carbohidratos. Mientras que la encina aporta un sabor algo más dulce, el alcornoque es ligeramente más amargo. Por último, la del quejigo es menos común, y no se suele encontrar con tanta facilidad.
Cuántos kilos de bellota puede comer al día un cerdo ibérico
Durante la montanera, los cerdos ibéricos consumen una increíble cantidad de bellotas. Esto se debe no solo a su gran capacidad digestiva, sino también a su necesidad de acumular la suficiente cantidad de grasa. Para que te hagas una idea, hablamos de entre 6 y 10 kilogramos de bellotas al día. Esto es un indicativo claro de por qué los cerdos que se alimentan de bellotas suelen tener un precio bastante más elevado, y es que el coste de mantenerlos es mucho más alto. Pero es cierto que merece totalmente la pena, puesto que, al final, ¡es uno de los mejores productos que vas a encontrar tanto a nivel nutricional como de sabor! Y uno de los más valorados a nivel internacional.
Impacto de la alimentación en la calidad del jamón
La alimentación de los cerdos ibéricos tiene un impacto directo en la calidad del jamón, influyendo en su sabor, textura y aroma. En particular, la dieta basada en bellotas, característica de los cerdos ibéricos de bellota, contribuye significativamente a la formación de una grasa intramuscular rica en ácidos grasos insaturados, que es esencial para obtener un jamón con un sabor más profundo y una textura más suave. Las bellotas, junto con el pasto, aportan nutrientes específicos que afectan el perfil organoléptico del jamón, dándole sus características notas dulces y frutosas, así como una textura marmoleada y jugosa que es altamente apreciada.
Por otro lado, los cerdos ibéricos de cebo, que se alimentan de piensos y cereales, producen un jamón con un perfil de sabor y textura diferente. Aunque el jamón sigue siendo de alta calidad, la falta de bellotas y pasto en la dieta resulta en una menor infiltración de grasa y un sabor menos complejo en comparación con el jamón de bellota. Esta diferencia en la alimentación también afecta el color y la textura del producto final, evidenciando la importancia crucial de la dieta en la determinación de las características finales del jamón ibérico.
Beneficios nutricionales de la dieta del ibérico
La particular alimentación del cerdo ibérico no solo influye en la calidad del jamón, sino también en sus beneficios nutricionales para el consumidor. Los animales que se alimentan de bellotas desarrollan una carne rica en ácidos grasos monoinsaturados, especialmente ácido oleico, el mismo que predomina en el aceite de oliva. Esto convierte al jamón de bellota en un alimento que contribuye a mantener unos niveles saludables de colesterol y a favorecer la salud cardiovascular.
Además, la combinación de pastos naturales, hierbas y la vida en libertad aporta proteínas de alta calidad, minerales como hierro, zinc y fósforo, y un perfil aromático único que lo diferencia de cualquier otro producto. Así, la alimentación del cerdo ibérico no solo crea un manjar de sabor incomparable, sino también un alimento funcional que puede formar parte de una dieta equilibrada y saludable.