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Ganadería extensiva e intensiva. Diferencias más importantes

Última actualización: 30/09/2025

La ganadería es una de las actividades con más tradición en la historia del ser humano. Y es que la explotación de animales nos ha permitido consumir carne, leche, huevos… Además, ha desempeñado un papel crucial tanto en la economía como en la cultura de muchas sociedades. Dentro del ámbito ganadero, hay dos enfoques distintos sobre cómo practicar esta actividad: la ganadería extensiva y la intensiva. Hoy queremos profundizar en ambos, y ver cuáles son las diferencias entre ellas. ¡Así que sigue leyendo! 

ganadería vacuna pastando en el campo

Qué es la ganadería 

La ganadería, para aquellos que no sepan bien cómo se define esta, trata sobre la producción y el manejo de diferentes tipos de animales: cerdos, vacas, gallinas… Tras esto, se produce un aprovechamiento de la carne, o de productos que los animales produzcan, como huevos o leche. Estos animales se crían para su explotación, pero eso no implica que sean menos cuidados. Es más, cuanto mejor vivan a lo largo de toda su vida, mayores garantías de calidad tendremos como consumidores finales. 

Esta es una actividad antigua, que ha ido cambiando con el paso de los años, pero que nos acompaña desde hace mucho tiempo. Tanto es así que hay porciones de territorio que se han destinado a la ganadería durante siglos, con pastos para los animales y un cuidado especial. Si bien es cierto que otrora era más primitivo, ahora mismo no hay ni un solo detalle que no esté cuidado al máximo para proteger la naturaleza y abogar por la sostenibilidad. 

Sabiendo esto, debemos señalar que hay dos tipos de ganaderías: extensiva e intensiva. Y que estas son bastante diferentes entre sí.  

Definición de ganadería extensiva 

La ganadería extensiva se caracteriza, sobre todo, por tener un nivel de intervención humana muy bajo en el entorno ambiental que rodea a los animales. Se busca aprovechar al máximo el entorno, el paraje, la naturaleza, y abogar por la sostenibilidad. Es, por lo tanto, un tipo de producción que se preocupa mucho más por las condiciones tanto de los animales como de la naturaleza en la que estos viven.  

Como ejemplo, podemos señalar a los cerdos ibéricos que viven en los pastos y las dehesas, alimentándose de bellotas y hierbas, y viviendo libres durante toda su vida. La intervención humana que hay en estos casos es muy baja, únicamente para garantizar el bienestar total de los animales. Eso sí, necesitamos un territorio mucho más amplio, puesto que los animales dependen de sí mismos y de su capacidad para encontrar alimento. Esto hace que las distancias que recorran sean mucho más largas. 

Sin lugar a duda, es un tipo de ganadería mucho más respetuoso con el medio ambiente, que produce menos emisiones de gases a la atmósfera, y que también nos ofrece un producto final de mayor calidad. Pero es costosa para los ganaderos, puesto que requiere una mayor inversión de territorio y, en muchas ocasiones, de tiempo. 

Definición de ganadería intensiva 

Pasamos ahora a hablar de la conocida como ganadería intensiva. Esta se caracteriza por hacinar a una gran cantidad de animales en un espacio bastante más reducido. Los animales, como cerdos o gallinas, se crían en granjas o corrales cerrados, con poco espacio. Esto requiere una intervención mucho más constante por parte de los seres humanos, que deben proveer a los animales de alimento, una temperatura óptima y una buena iluminación. 

Este enfoque se desarrolló para conseguir una eficiencia máxima en lo que a producción de carne, leche o huevos se refiere. Y es que los costos son mucho más bajos con respecto a la ganadería extensiva, consiguiendo así un mayor rendimiento de la inversión. 

Además, este tipo de granjas suelen recurrir también a técnicas de cría selectiva y de alimentación concentrada. De esta manera, lo que consiguen es acelerar el crecimiento de los animales y, además, aumentar la producción. 

Diferencias entre ganadería extensiva e intensiva 

Entonces, ¿cuáles son las diferencias reales entre estos dos tipos de ganadería? Vamos a verlas de forma pormenorizada: 

  • En primer lugar, el espacio y las condiciones de vida de esos animales cambia por completo. En la ganadería extensiva, tienen un territorio mucho mayor para moverse. Pueden estar por la naturaleza de forma libre, lo que hace que se encuentren mejor tanto a nivel de salud física como de salud mental. Y, en contraste, los animales que viven una ganadería intensiva, suelen estar confinados en espacios cerrados. Se ha demostrado que esto puede causar estrés e incluso enfermedades, con lo cual la calidad del producto final no es la misma. 
  • Junto al espacio, también cambia la alimentación. En la ganadería extensiva, los animales tienen acceso a pastos y forraje natural. Además, este varía dependiendo de la estación, del territorio, del clima… Por el contrario, en la intensiva la dieta está totalmente controlada. Normalmente, se alimentan a base de granos, que conllevan tanto suplementos vitamínicos como otro tipo de aditivos. 
  • El impacto ambiental de la ganadería extensiva es muchísimo menor tanto en términos de contaminación de suelo como del agua. Los animales se dispersan en territorios más grandes, y sus desechos se van dispersando también de forma natural. En cambio, en la ganadería intensiva, al encontrarse todos en espacios más pequeños, nace la necesidad de deshacerse de esos desechos. Además, se usa más energía. 
  • Por último, en tema de costos y rentabilidad también hay una diferencia notable. Y es que la ganadería extensiva requiere menos inversión, pero también es menos rentable en lo que a producción se refiere. La intensiva acaba obteniendo un mayor rendimiento, aunque también tiene más coste de mantenimiento. 

Sistemas intermedios: ganadería semiextensiva y semiintensiva 

Además de estos dos enfoques de ganadería que hemos visto, hay algunos sistemas intermedios que combinan elementos de los dos. Por ejemplo, la semiextensiva combina pastos naturales, pero con cierto grado de alimentación por parte del hombre. Con esto, lo que se busca es equilibrar los beneficios de la producción natural con la intervención del ser humano para mejorar la productividad de los animales. Y, por otro lado, hallamos la semiintensiva: los animales tienen acceso a pastos durante parte del día, pero también comen una dieta especial. Es más, pueden ser confinados en corrales o granjas durante ciertos periodos de tiempo. 

Diferencia entre ganadería dependiente e independiente

La ganadería dependiente se basa en un sistema en el que los animales dependen de una fuente externa de alimentación y cuidados que no provienen directamente del entorno natural. En este modelo, los ganaderos suelen proporcionar piensos, suplementos y cuidados veterinarios regulares para mantener la salud y el crecimiento del ganado. Esta forma de ganadería es común en áreas donde los recursos naturales no son suficientes para alimentar a los animales o en sistemas intensivos que buscan maximizar la producción de carne o leche. La dependencia de estas fuentes externas permite una mayor controlabilidad sobre la alimentación y la producción, pero también puede implicar mayores costos y menos sostenibilidad a largo plazo.

Por otro lado, la ganadería independiente, también conocida como ganadería extensiva o de pastoreo, se basa en el uso de los recursos naturales disponibles en el entorno para alimentar al ganado. En este sistema, los animales pastorean libremente en áreas extensas, como praderas o dehesas, y obtienen la mayor parte de su nutrición de las plantas disponibles en su hábitat natural. Este enfoque promueve un equilibrio ecológico más sostenible y puede reducir la necesidad de insumos externos. Sin embargo, la producción en sistemas independientes puede estar sujeta a variaciones debido a factores climáticos y estacionales que afectan la disponibilidad y calidad del pasto.

Impacto social y cultural de los sistemas ganaderos

Además de las diferencias medioambientales y productivas, la ganadería extensiva e intensiva también tienen un efecto profundo en las comunidades rurales y en la cultura ligada a la producción animal. La ganadería extensiva está muy vinculada a tradiciones históricas, a la preservación de los paisajes y al mantenimiento de oficios transmitidos generación tras generación. Este modelo fomenta la identidad local y la conexión entre el producto y el territorio, dando lugar a carnes, quesos o embutidos con un fuerte valor cultural.

Por el contrario, la ganadería intensiva, al estar orientada principalmente hacia la producción industrial, suele desvincularse de la tradición y priorizar la eficiencia y la competitividad. Aunque ha permitido un acceso más amplio y económico a productos de origen animal, también ha transformado el vínculo entre productores y consumidores, generando debates sobre la sostenibilidad, el bienestar animal y la calidad de los alimentos.

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